Paranoias y divagaciones mentales

María está aquí

Ropa de baño

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Tras el parto, me he convertido en una bolita. Cuando das a luz te sacan a un bichito que ha ido creciendo dentro de ti. Que ha ido ensanchando los músculos abdominales para poder tener espacio y poder vivir cómodamente sobre unas 40 semanas. Bien. Sale el bichito, pero cuando te miras al espejo te das cuenta de que se han equivocado, te han dejado otro bichito dentro. El terror te invade. (Mentira, a mí me llamó la atención, pero creo que estaba tan preocupada por el bichito que me dieron que no me deprimí en el momento). Es exagerada la barriga que se me quedó. Claro, la musculatura y los órganos tienen que volver a su situación original. Lógico, pero ¿por qué a mí?

De peso bajé en seguida, peso lo mismo que antes de tener el alien, pero el volumen… El volumen nunca fue el mismo. Han pasado algo más de 10 meses y todavía soy una bolita. Cierto es que no he hecho nada por arreglarlo. Mea culpa.

Me fui un día a correr y me di cuenta de que era una tontería absoluta. Si a mí nunca me ha gustado correr, ¿por qué me iba a gustar ahora?. Es más acabé tan cansada y desmotivada por hacer algo que no me gustaba, que aguantar lo que quedaba de día con mi ranita se me hizo MUY cuesta arriba. Desistí. Renuncié a otro día igual.

El gimnasio lo veía inviable. Primero porque le daba el pecho a demanda y el hecho de pensar en ausentarme, por ocio una hora y algo de casa me daba un no sé qué que para qué y luego porque me pilló con exámenes y el poco rato que sacaba era para estudiar.

Total, que ha llegado el verano y yo sin ropa de baño y con cuerpo de bolita. Me probaba un bikini y plin, rompía un espejo. Me probaba otro y plaf, otro espejo menos. A punto de pasarme al bañador o al burka encontré el bikini perfecto. Sí, el ideal. Me he comprado uno que la parte de arriba tiene tanto efecto push up que no me veo la barriga cuando miro al suelo. Ojos que no ven corazón que no siente, suelen decir. Pues eso. Ahora sólo tengo que evitar que me hagan fotos y meterme en el agua de cintura para arriba, no sea que flote y me vaya con la marea. 🙂

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Criatura nocturna

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Son las 6 de la mañana y empieza a moverse y a protestar un poquillo. Le pongo el chupete y como continúa con su movimiento doy por hecho que es porque tiene hambre. Enciendo la luz, la cojo y me la llevo al comedor justo antes de que empiece a llorar para no molestar a su padre. Allí come. Ufff ¡qué gusto! Con la cantidad de leche que tengo y después de 8 horas sin que coma nada y unas cuantas más sin tocar el menú de esa teta, el notar como me la vacía es gloria bendita.

Una vez que ha acabado (se separa del pecho, con los ojos cerrados, y sonríe con ganas) voy a cambiarle el pañal. Me daba la sensación de que lo tenía llenito de pipi. Antes es impensable el limpiarle el culito, porque si le intento cambiar el pañal antes de que coma se desespera y llora y patalea con rabia. Cuando la bicho tiene hambre, tiene hambre…

Cambiándole el pañal parece que se despeja y empieza a hacer ruiditos, pedorretas y a hablar en el idioma de los bebés.

Al acabar es cuando empiezas a temblar pensando en que vaya a ponerse a berrear por meterla en la mini cuna o cosas así, pero no. Ella continúa con la jerga bebé y te mira y sonríe. Pero una sonrisa de esas de verdad. De oreja a oreja. Me derrito… Y es ahí cuando ya me toca a mí. Recojo el pañal sucio, bebo agua y orino. Me meto en la cama y veo que el padre está despierto. Pobreto. La niña sigue con su marcha incluso con la luz apagada. Yo solo pienso: “menos mal que son las 6:40 y no las 3”. Oigo como se chupa la mano. Le pongo el chupete y a una velocidad infernal (me río yo de la fórmula uno) me coge la mano y me la acaricia. ¿Yo? Babeando sin parar me ahogo. Y en ese momento cae rendida en otro profundo sueño.

Lo siento por su padre, porque ya, aunque quiera, no puede dormirse y yo, que sigo embobada por su sonrisa, pues también me cuesta cerrar los ojos y caer en otro sueñecitzzzzzzZZZZZZZZ… ¡Buenas noches! 🙂

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Mi experiencia con la lactancia materna

Pues mi experiencia empezó muy mal. La sensación fue esa.

En el paritorio les pregunté si me la ponía mientras me cosían (me tuvieron que hacer una pequeña episiotomía) y me dijeron que no, que era muy pronto, que primero me sacarían a que la familia viera a la pequeña y luego nos dejarían en una sala de dilatación y allí me la engancharía.

Una vez en la intimidad, nos quedamos JC, la niña y yo y allí fue donde la niña se enganchó por primera vez. De momento bien. Pasaría como una o dos horas, la verdad es que ni idea, hasta que vino la matrona a ver como iba la cosa. Dijo que se enganchaba bien y nos subieron a planta.

Allí cada poquito me la iba enganchando. Mamaba poco y se dormía y así cada dos por tres. En seguida me dio la subida de leche y las tetas se me pusieron durísimas y enormes, así que la chiquilla se cansaba mucho y cada vez comía menos. Allí estábamos mi madre y yo apretándome la teta para que el bicho cogiera teta… Eso sí me dolía. Hacíamos mucha fuerza.

Yo daba a luz el domingo de madrugada y el alta me lo tendrían que dar el martes por la mañana.

Llegó el esperadísimo (tenía a una gitana de vecina de habitación) martes por la mañana y yo estaba bien, pero había que esperar al medio día para que el pediatra viera a mi alíen y ver así si nos daban el alta. Bueno, pues le hicieron la prueba del azúcar y salió bajo. Poco por debajo de 50, así que no nos daban el alta todavía. Yo me desmoroné, supongo que fueron las hormonas que hicieron de las suyas, pero empecé a llorar y no paraba.

Sobre las 18 le hicieron otro control y esta vez ya estaba en 53, si sobre las 21h el azúcar seguía así nos darían el alta, sino no sé, nadie me explicaba nada, solo que había que subirle el azúcar y ya. ¿Era grave? No sé, nadie me decía nada y la verdad es que yo tenía boca para preguntar, pero en ese momento estaba tan baja moralmente, que no se me pasaba por la cabeza preguntar nada.

El personal del hospital que pasaba por la habitación me miraba y me decía: “es que la coges mal” “se engancha bien, pero la tienes mal cogida” y alguna cosa así, de mala forma y sin dar más explicaciones. Si me madre y yo estamos ocupadas apretándome la teta, ¿cómo voy a poder estar en todo? Si la cojo mal, dime como cogerla y no te limites a señalar con el dedo y a decir “lo entiendo, es normal que llores. Llora y desahógate”. Ahora lo pienso y me enervo…

Llegó las 21 y volvió a estar baja de azúcar. Yo, que ya me había animado un poquito, volvió a darme el bajón. Vino la doctora y me mandón darle un pelín de biberón yo no entendía porqué, así que cuando me lo mandó entendí que mi leche era “mala”, que no aportaba todo lo suficiente para mi pequeña. ¿Había hecho algo mal durante el embarazo? Ni idea, pero en mi cabeza solo estaba ese runrun y mira que había leído mucho sobre lactancia materna y sabía que poca leche no es suficiente para alimentar íntegramente a un bebé con ella, pero mira… en ese momento yo no daba más de si.

Tardé unos minutos en dársela. Y hablando con mi padre después me dijo que porqué no me habían ofrecido el extractor de leche si todos los hospitales tienen uno, antes de mandarme la leche de fórmula. Yo no tenía ni idea y fui a pedírselo para vaciarme un poco las tetas. Las tenía enormes y más duras que una piedra. Vino una trabajadora, no sé si matrona, enfermera, auxiliar o celadora, allí nadie me decía qué era y todos daban consejos como si fueran especialistas en la materia. Me dijo: “lo enchufas, te lo colocas en el pecho, esta ruleta a máxima potencia y te sacas muy muy poco, prácticamente nada. Cuando acabes la devuelves”. Le pregunté si podía dárselo después y me dijo que no, que ya le había dado la ayuda y que no podía darle más. Era raro, porque la doctora me dijo que me la podía enganchar a la teta, pero ahora resulta que no le puedo dar mi leche extraída. Yo no entendía nada.

Cuando me disponía a darle mi poquísima leche extraída, sobre las doce de la noche,le hicieron otro control de azúcar y salió a 80 y pico, creo. Así que nos dieron el alta de madrugada (me verían tan mal que no querrían esperar) y al día siguiente tendríamos que volver para que la controlasen de peso y azúcar. La recomendación fue que me la tenía que enganchar al pecho cada dos por tres y cada 3 horas sin falta le tenía que dar biberón de fórmula. Así hasta el medio día del día siguiente.

Mis padres se acababan de ir a la farmacia de guardia, se les ocurrió comprarme unas pezoneras para ver que tal y volvieron a ayudarnos con la mudanza. Por fin íbamos a casita.

Me puse la pezonera y eso fue un milagro. Aquella se enganchó y comió un montón. Luego le ofrecí el biberón con mi leche (la que me saqué en el hospital) casi ni la probó y cada 2 horas me la enganchaba al pecho y el biberón decía que nanai, que no lo quería, solo pecho con pezonera.

Al día siguiente volvimos al hospital, la pesaron y en un día había cogido 100 gr. Estaba genial. La Dra. se quedó muy sorprendida y yo muy orgullosa por que lo habíamos conseguido. Sé que no lo hubiese logrado sin el apoyo de Juan Carlos y de mis padres, que estuvieron ahí en todo momento, apoyando sin dudarlo.

Puede parecer una chorrada, pero para mí era algo muy importante el poder darle el pecho y sigue siendo unos momentos únicos que puedo disfrutar con mi pequeña. 🙂

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Cogiendo fuerzas

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Han pasado 11 semanas y 4 días, unos 81 días y sin duda sigo babeando con mi ranita.

No me debo quejar. Casi ni llora y cuando lo hace es porque está con un sueño que se muere o porque quiere brazos, el resto de veces es un lloriqueo ultra suave. Solo me despierto una vez por la noche, a lo sumo 2, en contadas ocasiones. Cuando tiene gases solo se queja y patalea, no llora y llora sin cesar…

No me debo quejar, pero siempre hay alguna cosa que provoca una queja. debe ser cosa del cansancio o de la naturaleza humana, pues aunque solo me despierte una vez en toda la noche, me paso parte de la noche despierta, por si se destapa o se le cae el chupete, evitar así que interrumpa su sueño. La cosa es que cuando me quejo al rato me siento culpable. Si yo no duermo porque se ha pasado toda la noche dando vueltas, la ranita no habrá descansado tampoco por el mismo motivo, no lo hace aposta, por joder.

La cosa es que hay días que se coge todo con mejor humor y otras con un poco menos de humor.

Para los días de menos energías solo hay que mirar fijamente a la ranita y al microsegundo ya estás con las pilas recargadas. Una sonrisa, un “Ajo” o una simple mirada te da fuerzas nuevante.

Hoy ha sido algo muy curioso que ha hecho que me decojonara. Estaba mi ranita entre las piernas de su padre y éste estaba jugando con ella cuando me dispongo a darle de comer. Ella no había pedido, tenía el chupete en la boca y estaba embelesada con su padre (está muy empadrada). Me subo la camiseta, me desabrocho el sujetador, dejando el pecho al aire listo para alimentarla, cuando se da cuenta y antes de que acabe de prepararme ella lanza el chupete como si le quemase. Casi me muero de la risa.

Cada día me sorprende con una cosa nueva que para cualquiera que no tenga un bichito cercano puede que le parezca una tontería, pero para mí, sin dudarlo es un mundo. Es mi mundo.

11 semanas y 4 días, unos 81 días y sin duda mi ranita ha aprendido a tocarme la fibra.

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Mi parto

Llevo mucho sin escribir nada, no es raro porque suelo ser una procrastinadora nata, pero esta vez es porque el Alien ya salió y me ocupa un poco de tiempo…

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Todo comenzó el 3 de agosto, un sábado cualquiera… Estaba yo tan tranquila en mi casita. Mi maridito trabajaba de tardes y yo aproveché su ausencia para echarme una siestecita en la cama. Sobre las 16h me desperté y me quedé un rato tumbada a ver si me espabilaba, hasta que sobre las 16:45h me tuve que levantar corriendo porque pensaba que me había orinado… ¡Qué apuro! He aguantado casi 40 semanas de embarazo sin tener pérdidas de orina y justo al final, voy y no controlo mi cuerpo… Yo solo pensaba eso.

Con mi runrun en la cabeza y con la sensación de que no me había despertado del todo me asee y me dediqué a eliminar las pruebas del delito, que por suerte solo había manchado las braguitas.

Al poco me mandó un whastaap mi madre diciendo que estaban pensando ir a Leroy Merlin, que buscase información sobre un par de ciudades y que dejarían a mi hermano Martín en casa para que no se aburriera. Yo les dije que estaba un poco espesa para buscar información, que no sabía lo que me pasaba, pero que no tenía la cabeza donde debería.

Sobre las 19h me vuelve a dar la sensación de que me orinaba al levantarme de la silla justo cuando mi hermano llamaba al telefonillo de casa. Total, que le abro y me voy al baño a volver a limpiar las pruebas del delito y fue entonces cuando caí. Esta vez no era transparente, tenía un color amarillento claro y seguía sin oler a orina. Estoy de 39 semanas y 5 días, ¿cómo no he caído antes que podría ser rotura de aguas? Soy la hostia.

Ahora empieza todo. Llamé a mi madre para preguntarle si podría ser rotura de aguas o qué y si éstas eran limpias o sucias. Todo el mundo habla de aguas limpias como aguas de color claro, tirando a transparente y para mí tenían un color claro, pero no transparentes. Mis padres, que estaban ya llegando a Leroy, me dijeron que sí era rotura de aguas y que no me preocupara que venían ya a recogerme. Yo estaba la mar de tranquila y les dije que no tuvieran prisa, pero ellos nada, ni caso. Llamé a JC, quien me dijo también que salía de trabajar y que venía a casa. Yo no entendía las prisas, no estaba de parto, solo había roto aguas y para mí eran claras. Vamos que estaba más preocupada por si había sido una falsa alarma y todo el mundo modificaba sus planes para nada…

Viendo el panorama, me preparé las cosas para darme una ducha, sabía que si mis padres y JC venían no me iban a dejar meterme en ella, así que encargué a mi hermano la misión de abrir la puerta mientras yo me daba un agua. ¡Justo! Llegaron mis padres y JC y empezaron las prisas. Yo quería irme a andar y darme unas vueltas a la manzana y no me dejaron, me agarraron las cosas y me llevaron al hospital.

Una vez en el hospital esperamos unos minutos y, mientras tanto, me salí a la puerta a dar vueltas en círculo. Sabía que cuanto más anduviera más dilataría y todavía no tenía contracciones tan seguidas como para llamarlas contracciones de parto, lo que significaba que todavía me quedaría un buen rato, vamos, que me mandarían a casa hasta que las contracciones fueran más seguidas.

Nada más entrar, me miraron y me dijeron que he hecho bien en ir antes, pues las aguas estaban un poco sucias, así que me lo tendrían que provocar. Yo solo les dije: “Bien, sin problema, pero nada de cesarias”.

Me puse el camisón, me metieron en una sala de dilatación, me pusieron una vía (54 días después todavía tengo la marca de donde me la pusieron) y me conectaron a monitores, para ver las contracciones y el ritmo cardiaco de mi alíen. Solo entonces dejaron entrar a JC, ah y pedí la pelota. Al poco de entrar me conectaron Oxitocina, sobre las 20:20h aprox. y poco a poco me fueron subiendo la dosis, para provocarme más contracciones.

Yo era una inconsciente y no sabía cuanto tiempo me costaría, pero para nada me esperaba que fuera lo que pasé. El tiempo volaba. Yo cada vez las notaba más fuertes, pero eran muy llevaderas. Desde el principio no hacía más que entrar la matrona y preguntarme si quería la epidural y yo le decía que no, que quería aguantar y ver si podía evitar ponérmela. ¡Qué insensata

Las contracciones cada vez aumentaban más de intensidad y de frecuencia y la matrona seguía preguntándome por la epidural, hasta que me dijo que si la quería desde que la pidiese hasta que me la pusiesen pasaría 1 hora y yo pensaba en cómo coño voy a calcular eso…

El tiempo pasaba volando, lo que yo pensaba que apenas había pasado una hora en realidad fueron 4 horas.

Sobre las doce de la noche llevaba 4cm, vamos que todavía quedaba mucho y me decían que me quedaría de 7 a 9 horas mínimo.

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A la 1 de la madrugada del día 4 de agosto ya no podía más. Me rendí y pedí la epidural. Dolía mucho y después de que me dijeran que me quedaban tantas horas, yo sólo de pensar en que el dolor iría a más hasta el final, no podía. Era un dolor como si te rompieran los huesos del coxis, brutal, sin pausa por la oxitocina. yo solo decía: “ya pasa, ya pasa, ya pasa. No pasa, no pasa, no pasa” y “cada vez estamos más cerca de tenerla entre nosotros”.

Para mí que no tardaron una hora en venir a ponerme la droga, ni me dolió el pinchazo, vamos, que ni me enteré del dolor que tenía. Ah, eso sí. efecto hizo al instante. Cuando vinieron a ponérmela, echaron a JC y después se coló mi madre.

A las 2 y media de la madrugada no notaba nada de dolor y sí notaba las contracciones. Estaba genial y súper relajada. Me hicieron un tacto y había dilatado ya 8cm. Ya me quedaba muy poquito.

A las 3 y 40 ya había dilatado del todo, los 10cm, ahora solo faltaba que bajara y que se girara que venía al revés.

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A las 4:30 me metían al paritorio y mi padre hacía el relevo a mi madre. 3 empujones después, a las 4:45h del día 4 de agosto, nació mi pequeña con 49cm de longitud y 3,270kg.

El que hayan estado conmigo mi madre y mi padre, a parte de JC, mi marido, era porque éste no quería entrar en el paritorio, ya que no quería verme sufrir y al final el pobre se comió lo peor, la dilatación. El resto fue de lo más llevadero.

P.D.: La epidural me funcionó perfectamente, me quitó todo dolor y si embargo yo notaba las contracciones en todo momento, así que me permitió poder empujar de maravilla y no notar ninguna molestia. También es cierto, que si el parto hubiese sido natural y no me lo hubiesen tenido que provocar, estoy totalmente convencida de que hubiese sido muy llevadero y no hubiese hecho falta epidural, pues aunque las contracciones son muy dolorosas, si no te meten oxitocina, entre contracción y contracción te da tiempo a reponerte y hubiese durado muchas menos horas.

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La sandía y yo

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39 semanas ya, el tiempo pasa volando y enseguida tendremos a nuestro bichejo en brazos XD ¡Qué ganas!

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Trasnochando

Bueno, ayer nos llevamos un susto. Teníamos cena y la gente se fue de caso sobre las 2 de la mañana. JC se acostó y yo me metí al wc. Cuando miré me di cuenta de que estaba sangrando por la vagina, así que me asee rápido y fui a despertar a JC para que me llevara al hospital. Nos vestimos rápido y fuimos al hospital sobre las 2:30h. Allí me metieron en una sala de dilatación, me tomaron la tensión, la temperatura y me engancharon a los monitores durante unos cuantos minutitos para ver el ritmo cardiaco de la pequeña y la cantidad de mis contracciones. Por suerte, dejaron entrar a JC y eso me calmó mucho, porque he de reconocer que estaba acojonada…

Al cabo de un rato me pasaron con la ginecóloga y me dijo que me desnudara de cintura para abajo y me sentara en el potro. Me miró con el pato, me hizo una ecografía vaginal, me hizo un tacto y me miró el color de las aguas con un aparatito. Luego me hizo una ecografía abdominal y me dijo que las aguas eran claras, que la placenta era normal y que no había porqué preocuparse, pero que seguía sangrando y que me dejaban en observación en monitores hasta que parase de sangrar. Así que me llevaron otra vez a la sala de dilatación y me volvieron a enganchar a los monitores y, por suerte, volvieron a llamar a JC para que me acompañara.

Estuvimos hasta las 5 y algo y luego vino la ginecóloga y me dijo que me iba a mirar a ver como iba. Me miró otra vez y todo parecía correcto. Ya había dejado de sangrar, así que me podía ir a casa. Me dijeron que el sangrado procedía del cuello del útero, de alguna venita que se había roto, que las contracciones eran irregulares y que no había tirado el tapón mucoso todavía, vamos que estaba muy verde aún. Todo sin importancia, pero que si volvía a sangrar o si la barriga se me ponía dura durante mucho tiempo seguido, que no dudase en volver al hospital.

Y esa fue nuestra aventura de anoche. Un pequeño susto que quedó en nada 🙂

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Charlas matronales

La semana pasada asistí a unas charlas matronales que lleva a cabo DKV. Son totalmente gratuitas, solo hay que inscribirse en su web y las charlas se imparten en varias ciudades de España. Yo las descubrí de casualidad, buscando no sé qué por las webs y me apunté. No tenía nada que perder. Además, por asistir a las charlas te daban un obsequio más que apañadete.

Yo asistí a la de Alicante y tuvo una duración de casi 2 horas. La única pega que yo le vi es que en la charla no nos dieron el obsequio, sino que teníamos que presentarnos en una oficina de DKV y recogerlo y que al ser verano cerraban por las tardes, así que me tocó hacer otro viaje a Alicante (yo vivo en otra ciudad).

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El viernes recogí mi regalo y me encantó. Una bandolera grandecita, que ya tengo pensado su uso para prepararme las cosas para el hospital, un montón de revistas, muestras de infusiones que hablan maravillas de ellas, 2 chupetes, un juguete/mordedor, una cuchara, gel, pañales de recién nacido… Vamos, un montón de cositas todas ellas muy útiles y encima la charla, que estuvo muy bien. En ella se hablo más que nada del embarazo, casi no dio tiempo a hablar de la llegada del bebé, pero fue una charla muy completa. Vamos, que yo la recomendaría. Ya intenté animar a alguna amiga que acababa de ser mami y a gente que está embarazada para que se animase a ir, pero no tuvo mucho efecto… Ellas se lo pierden XD

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Empezando la cuenta atrás

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Me queda un mes para salir de cuentas y como máximo 7 semanas para tener a mi pequeña alien entre mis brazos.

Ahora, a la vejez viruela, es cuando empiezo a tener más “malestares”. Me noto más pesada, me es incómodo conducir, hace unos días que se me pone una molestia en el pubis y hoy se me han hinchado los pies… Todo en cuestión de días. No estoy nerviosa por el parto y obviamente deseo tener ya a mi bicho entre mis brazos, pero no quiero que tenga prisa en salir, que se espere hasta agosto, al menos. Sé que cuando salga desearé que vuelva a estar dentro de mí… Muchas madres me lo han dicho y cuando el río suena…

Bueno, son males menores y la verdad es que después de tener 35 semanas muy buenas, aguantar un máximo de 7 es pan comido, pero hoy me apetecía quejarme un poco XD.

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Tic, Tac

Esta semana tocó matrona, la que viene toca ecografía y otra excursión a los paritorios, la siguiente analítica, la siguiente matrona y prueba de Streptococo y la siguiente coger cita para monitores en el hospiral… Estooo… Parece que entramos en la cuenta atrás y todavía me quedan 46 días para salir de cuentas 🙂

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