Paranoias y divagaciones mentales

María está aquí

Amor de Madre

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Me encanta mi hija. No os puedo decir otra cosa. Soy su madre, pero es que mi hija me encanta. Es una payasaca. Con tal de vernos reír no para de hacer monerías, aunque esté en un hospital ingresada.

Lleva desde el jueves noche ingresada en un hospital. El jueves veníamos de visita familiar a Madrid, con toda mi ilusión de ver a la familia, ir al zoo, pasear con mi enanita por la capi, ir al Retiro… y nada más llegar veo que le cuesta respirar. Otra vez, porque el mes pasado ya le pasó, aunque mucho más bestia. Nos vamos al centro de salud y de ahí al hospi. En el hospital le ponen el oxígeno y mascarillas a porrón y nos quedamos por tiempo indefinido.

Trabajo en sanidad y odio los hospitales. ¿Sentido? Ninguno, pero es entrar en uno (sin que me paguen por ello) y se me derrumba el mundo y sólo quiero y deseo salir de ahí. Corriendo.

Bueno, pues es el domingo de madrugada y no puedo dormir, porque me han dicho que si todo sale bien el lunes nos dan de alta. Mañana. ¡Qué digo mañana! ¡¡¡En horas!!! TicTacTicTac. Vamos, reloj, da las horas más rápido.

Pues es tan payasaca que me hace reír a carcajadas sin poder evitarlo. No estamos solas en la habitación. Estamos con un nene un pelín más peque que Martita. 2 meses menos y más malito. Y la petarda me saca carcajadas sin poder hacer nada para controlarme. Se pone gorros, me pone caras, me imita, se ríe… Soy su fan número uno, si me permiten sus abuelas.

Sin duda mi mayor logro. Mi mayor trofeo. Mi incalculable tesoro. Mi vida daría por ella sin pensármelo ni 1 vez. Soy muy malamadre, pero ella es muybuenahija. ¡¡Esto es amor de madre!! Martita no cambies nunca y sácame mil sonrisas.

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Otras madres…

Sí se agradece hablar a veces con otras madres, pero no siempre. Donde vivo hay algunas repipis que me miran mal cuando voy al parque sin descansar, con ojeras y con pelos de loca y suspirando porque hoy no puedo más. Porque hoy la chiquilla no para quieta ni un segundo y sólo puedo ir detrás de ella en tensión, temiendo por si se cae y pensando en que hoy no llego, en que hoy no me da tiempo a hacerle la comida y mañana le tengo que dar un potito prefabricado, estando sin trabajar. Vale, vale, fue una vez. Sólo una vez, pero ahora ya noto esa mirada de superioridad, de si yo puedo, porqué tú no… Ahora si me ven por ahí sin la niña me preguntan con rintintín que si voy sola… y yo sólo puedo pensar en ese día.

Veníamos de pasar unos días en casa de mis abuelos, mis tías y mi hermano. De estar con muchas manos de ayuda, que agotaban, a la vez que excitaban, a la ranita. Vamos, un lujo. Es más, hasta nos dimos el gustazo de dejarla “abandonada” con mi familia mientras nosotros nos íbamos a por una cerveza y unas croquetas, después de un lujoso paseo por el Rastro. Nos sentó genial y yo disfruté demasiado.

Pues como la vida misma tiene un fin, el final de ese pequeño paraíso llegó. Nos volvimos a casa, lejos de la familia de ambos y mi marido empezó a trabajar. Me quedé sola con la chiquitota después de mal acostumbrarme y tenía que hacerle comida porque no quise hacerla antes del viaje por si se iba la luz y me tocaba tirarlo todo. Misión imposible.

No me peiné, no durmió siesta y quiso fiesta de noche. Mis ojeras llegaban a las plantas de los pies. Ni me molesté en maquillarme. Un cuadro parecía, pero un cuadro abstracto de mí misma. La niña sólo quería paseo por aquí y por allá. Al final acabé yendo al parque porque no aguantaba ni un segundo más en casa. Error.

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Allí estaban 2 madres con las que había coincidido en la educación maternal. Arregladas, delgadas, maquilladas… Vamos, monísimas de la muerte. Y llego yo… con mi aspecto de andrajosa y para el arrastre. Y me quejo, mientras la niña corre (agarrada de mi mano o a gatas) de un lado a otro del parque y cuando apenas había aguantado ni 5 minutos en el balancín. Yo sólo decía “hoy no puedo, hoy no puedo, hoy no puedo…” Y “llevo un día… Hoy no puedo, hoy no puedo, hoy no puedo…” La contestación fue sencilla, directa y muy clarita. “Pues como todas”, mientras, con esa sonrisita de superioridad balanceaban desde hace más de 30 minutos a sus hijos, los que apenas se habían movido en estos 30 minutos ni para parpadear… Yo sólo deseé que la tierra me tragase.

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Cogí a la niña, fui a comprar la comida para prepararle sus potitos caseros, fui a casa, me puse música de veraneo y me abrí una cerveza y empecé a prepararle las comidas. Liberé a la fiera, dejándole la cocina y el pasillo para moverse a sus anchas y disfruté. Cuando vino el padre de la susodicha, nos fuimos a cenar, pues habíamos quedado.

Ese día aprendí a que cuando viera las cosas “negras” tenía que relajarme. Con una sonrisa todo sale mejor. Pero cada vez que veo a esas madres noto esas miradas de superioridad y no puedo parar de recordar que hubo un día en que reconocí que necesitaba ayuda o acabaría en el manicomio. 😁

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Su primer añito

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Ayer fue el primer cumpleaños de nuestra ranita. La celebración se limitó a la familia, pues no cabemos todos en casa y nos toca hacer varias celebraciones, pero sin duda fue un día para recordad toda la vida.

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El fin de una era, el fin de la teta…

Antes del nacimiento de Marta yo tenía muy claro que iba a darle teta y que se lo daría hasta los 9 meses o así. Pensando que lo verdaderamente importante era darle los 6 primeros meses de vida y que luego la teta era innecesaria. No sé quién me metería esa idea en la cabeza, bueno sí lo sé, pero no viene al cuento.

Pasado mañana, 4 de junio, mi bichito hace 10 meses y hace 3 días que le quité la teta. La desteté. Bueno, esto es mentira, fue Marta la que me rechazó y dijo que ya me podía guardar la teta donde me cupiese.

Reconozco que aunque mi idea principal era quitársela a los 9 meses, ahora que ha llegado el momento estoy nostálgica. Es una fase por la que íbamos a pasar, pero ¿ya? ¿Ya ha llegado el momento? ¡Mi niña se hace mayor! Parece mentira que ya haya pasado 10 meses. Yo que pensaba que no sabía cómo destetarla, cómo dar ese paso y ha sido ella la que ha dicho “gracias, mamá, pero la teta para ti”.

Cada día mamaba menos, pasando a hacer de 3 tomas a 1 toma nada más, así, de golpe. Yo la ponía, pero ella se apartaba y esto mientras disminuía, también, el tiempo de succión. Al final, apenas llegaba al minuto. Si no quiere, pues no quiere, yo no la voy a forzar cuando ya come de casi todo y mimos sigue recibiendo y recibirá toda nuestra vida a porrón.

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Días del padre y de la madre 2014 :)

El 19 de Marzo fue el día del padre y el 4 de mayo el de la madre y aunque ha pasado mucho tiempo he decidido contar lo que nos regalamos ya que este año ha sido el primero que hemos celebrado con nuestro bichito 🙂

Primero me tocó a mí. Digo a mí, porque mi ranita, quitando las cacotas, poco más hace 🙂 Empecé a buscar en webs sin parar, para empaparme de ideas, pues no se me ocurría nada. Al final me decanté por el clásico de “52 razones por las que te quiero”, comprarle corbatas (con idea de devolverlas, pues no le apasionan y tiene muchas para ponérselas en la cabeza) y un décimo de la once del día del padre. Ah! Y una tarta buenísima, que ya pondré la receta otro día. Ah!! Y un chupete del día de padre, que me costó mucho encontrar uno que me gustase y al final lo encontré más barato de lo que pensaba y en la farmacia que frecuento.

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El de “52 razones…” Me costó muchas siestas, porque había que aprovechar cuando me quedaba “libre”, pero gracias al whashi tape me ahorré mucho tiempo. Compré cartas, post-it de formas, whashi tape, aros, cartulinas verdes para endurecer las tapas un poco y papel de forrar libros para que así durase más. Busqué 52 situaciones que vivía La Ranita con su padre y listo. 🙂 Me quedó un poco cutrecillo, pero la intención es lo que cuenta…

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El comprarle unas corbatas, era por hacerle la típica broma de “corbata por el día del padre”, pero al poco fuimos a devolverlas XD

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El décimo se lo metí en un sobre que hice con la cartulina que me sobró y me quedé más a gusto que un arbusto.

También le preparé una tarta que salió buenísima, pero que lo único malo es que hay que prepararla un día antes y no pecar hasta que llegue el momento de sacarla… 🙂


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Por el día de la madre (mi primer día de la madre siendo madre, ohhhh) me regalaron un marco con 3 apartados. Uno para la huella de la mano con masilla, otro para la del pie y uno central para poner una foto y, también, un abalorio de pandora y una postal escrita con la mano de Marta manipulada por su padre, claro. Y después de todo esto, yo, morí de amor 🙂

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Receta: Potito de pescado

Sólo lo he hecho un par de veces, por ahora, aunque sé que lo voy a hacer muchísimas más. 🙂

Ingredientes:

  • 1 Pescadilla fresca
  • 3 Patatas medianas
  • 2 Zanahorias
  • 1/4 de una cebolla grande
  • Agua
  • Chorrito de aceite de oliva virgen

Instrucciones:

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    • La pescadilla les dije que me la limpiaran, que le quitaran la cabeza y que el cuerpo lo partieran por la mitad y la puse, tal cual, con las huevas y la cabeza en una cacerola grandecilla y la cubrí de agua. Esto lo dejé sobre 10/15 minutos a fuego 7 de 9 de potencia en la vitro.

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    • Pelé y troceé la patata, la zanahoria y la cebolla mientras se hacía el pescado.

    • Una vez que es pescado ya está hecho (para mí, cuando al pincharlo se deshace) apago el fuego, dejo el pescado en un plato, la cabeza y las huevas las deshecho y cuelo el caldo de pescado por si hubiese alguna espina.

    • Luego vuelvo a echar el agua en el que se ha hervido el pescado en la cacerola junto con las patatas, las zanahorias y la cebolla y un chorro de aceite y lo vuelvo a poner al 7. Cuanto más pequeño se troceen las verduras, antes se harán, pero yo lo apago del fuego cuando noto que la patata y la zanahoria han cogido textura blandita.

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    • Mientras se va cociendo la verdura, voy sacando todas las espinas a la pescadilla. Proceso importantísimo y pesadísimo. Yo hago 2 revisiones minuciosas y una muy rápida y cruzo dedos para que no me deje ni una.

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    • Una vez que ya está todo cocido y que el pescado está limpio, echo la patata, la zanahoria, la cebolla, un poco del caldo y la pescadilla en un recipiente apto para la batidora y lo bato muy bien.

    • Ahora toca el turno de rellenar y etiquetar envases. Como yo utilizo estos potitos de cena y quiero que tome también algo de leche o yogurt, le pongo nada más que unos 100gr más o menos en cada tupper y me salen para unos 7 días.

    • Y, por último, le toca el turno al congelador, al menos, 72 horas debería permanecer congelado para evitar percances, pues el pescado era fresco.

    • Y Fin XD

    • PD: con el caldo que sobra yo hago una sopa de pescado para el padre, la madre y la ranita. 🙂

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Las comidas de Marta :)

Nosotros empezamos muy pronto a introducirle alimentos. A los 4 meses empezamos con los cereales  y 10 días más tarde empezamos con la fruta.

Al principio fue un caos. Todo lo que entraba salía y no sabíamos si lo estábamos haciendo bien o si había algo mal (muy líquido o frío o algo así). Dudas de padres primerizos. XD

A los 6 meses empezamos con el “salao”. Al llevar ya 2 meses comiendo de cuchara, fue muy fácil ampliar su alimentación. Al principio comía poco y parecía que no le llamaba mucho, pero no tardó ni 1 semana en acostumbrarse a los nuevos sabores.

La primera tanda de salado que hicimos llevaba:

Ingredientes:

  • Pollo (aprox 200gr)
  • Pavo (aprox 100gr)
  • 1 Patata grande
  • 1 grande Zanahoria
  • 6 Judías planas
  • 1 Calabacín
  • 1 Puerro
  • 1 pedazo de Calabaza
  • 1/2 cebolla
  • Agua
  • Chorrito de aceite de oliva virgen

Instrucciones:

    • La patata y zanahoria las pelé y las corté en dados.
    • Las judías las lavé y le quité las hebras.
    • Troceé el puerro.
    • Pelé el calabacín y lo troceé y con la calabaza y la cebolla hice lo mismo.
    • El pavo lo corté en tiras y el pollo lo troceé, así los diferenciaría mejor para poder separarlo una vez hecho.

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    • Lo puse todo en una cacerola grande y eché agua hasta cubrir toda la verdura y la carne.

    • Eché un chorrito de aceite de oliva y lo puse a fuego altito durante 35 minutos más o menos.

    • Cuando ya vi que estaba la carne y que la zanahoria estaba blandita lo quité del fuego y empecé a sacar todos los ingredientes para poder hacer los potitos.

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      • En un cacharro amplio que quepa la batidora fui haciendo una selección de ingredientes al azar y los iba pasando por la batidora, luego los ponía en tuppers y volvía a repetir con otra mezcla de ingredientes y así hasta acabar todos. Por ejemplo: ponía uno de pavo, zanahoria, patata, puerro y judías y lo batía y lo ponía en los tuppers, luego repetía lo mismo, pero con otros ingredientes. Al principio empezamos poniéndole 100gr, aunque le sobraba y poco a poco iba pidiendo más cantidad y, eso sí, todos los tuppers los etiquetaba con los ingredientes, el peso y la fecha que los herví.

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Con más o menos esos ingredientes me salían un montón de tuppers y así los congelaba ya tenía para un montón de días 🙂

Así empezamos, ahora ya tiene 9 meses y el meterle alimentos nuevos es un no parar… XD

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Cambios

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Tengo una hija y me cambia la lectura, la gente que me sigue en twitter, sigo a más madres, cambia mi alimentación, cambia la compra semanal, nos invitan a cumpleaños de niños/as, las salidas con amigos no son tan frecuentes, mi hija tiene más ropa que yo, compro ropa en rebajas para la siguiente temporada… Eso es así. Hay cosas que son inevitables y por mucho que me resista, tarde o temprano ese es el comportamiento.

Mi lectura cambia porque de tener tiempo y leer lo que me daba la gana se pasa a no tener ni un microsegundo para concentrarse y cuando lo tengo acabo consultando cosas que dudo sobre mi bichito.

Como mi vida se centra en mi ranita, no tengo otro tema de conversación (casi) así que mucha gente que antes me seguía en las redes sociales ahora se cansan y me hacen unfollow. Es lo normal. A veces me sienta mal, pero luego pienso y me doy cuenta de que tienen razón y probablemente yo también me borraría si no tuviera mucho apego…

Me he dado cuenta de que hay más madres en twitter, así que he acabado ampliando mi timeline con ellas. Es un royo tener el candado, porque cuando quieres hablarles no puedes, pero paso de quitar cerrojos.

Mi alimentación ha cambiado porque siempre tengo hambre. Tengo más hambre ahora que cuando tenía el Alien dentro. Como no suelo disponer de las 2 manos (una casi tiene un bichito pegado a ella) acabo comiendo guarradas procesadas por doquier. Lo raro es que pese lo mismo que antes del embarazo y no 100.000kg más…

La compra semanal cambia. Sí o sí. Que si potitos, que si cereales, que si guarradas que me sean fáciles de abrir y comer…

Tiene 6 meses y ya nos han invitado a dos cumpleaños, por historias no hemos podido ir, pero con eso de que los niños se relacionen con otros niños y los padres con otros padres es lo que toca… y hasta se agradece, por eso de compartir historietas y demás.

Las salidas con amigos han descendido notablemente. Me da cosa quedar con gente, cuando tienes que estar pendiente de un bichito. Vamos, que no creo que sea diversión ir al centro comercial y que al poco le tenga que dar de comer y o bien dejo tirada a la gente o bien la gente se ve obligada a encerrarse en un mini cuarto de lactancia a ver si mi bichito quiere comer o solo quiere mimitos… Nos pensamos que no debería cambiar nada, pero si nos movemos con amigos sin hijos, el ritmo cambia para la mayoría de cosas.

Mi hija tiene más ropa que yo. Es más, es de mejor calidad que la mía…

Bueno… Hay cosas que con el tiempo cambiarán, pero de momento así van las cosas y lo peor de todo es que me parece genial casi todo O_O

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Mimitos

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Mi bichito se hace mayor, ya tiene 4 meses. Nosotros nos la seguimos comiendo igual y cada vez la vemos más guapa, más graciosa y más despierta.

Es muy mimosa y le encanta que la acaricien, le digan cosas y le den besos y, como cualquier adulto, lo quiere cuando ella dice, no cuando a ti te apetece.

Uno de esos momentos mimosines es cuando come. Sigue con la lactancia materna exclusiva y le encanta ponerme la mano en la boca para que le de besos, agarrarme el dedo o la ropa, acariciar mi ropa, mi cara… Es su ratito mimitos-comida.

Ayer estuvimos en la revisión de los 4 meses y la enfermera de pediatría nos dijo que ya podíamos darle fruta y papillas de cereales y no creo que tarde mucho en empezar a combinar la teta con otros alimentos. Supongo que seguirá queriendo mimitos, pero seguramente muten un poco…

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