Paranoias y divagaciones mentales

María está aquí

Erase una vez…

Hace mucho mucho muchísimo tiempo yo me pasaba muy de vez en cuando por aquí y escribía alguna chorrada sin importancia. Hoy se me han cruzado los cables y me he decido a entrar. ¡Vaya tela! ¿Tanto hace que no entro? Soy un caso perdido… Lo mismo me animo, total peor que ahora no me voy a quedar, ¿no?

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31/12/14

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Otro año se va y la verdad es que el 2013 me dejó a mi peque, pero ¡¡el 2014 ha sido alucinante!!

He disfrutado de mi ranita mogollón. Soy su fan incondicional número uno. Cada día se entera de más cosas y ya habla mogollón. Nos ayuda un montón en casa. Nos pone la mesa, barre, pasa la mopa… Todo un tesoro.

Y en lo referente al 2014… ¡Qué puedo decir! Ha sido el primer año que he cumplido mi propósito. No todos pueden decir lo mismo. Mi propósito fue seguir viva y… ¡Lo he conseguido! ¡Estoy viva! ¡No me lo puedo creer! ¡He cumplido un propósito a la perfección! Y encima he acabado el año trabajando y con cochazo nuevo, con una gran familia cerca y con mi maridito del alma que tanto me mima y me regaña.

Sin duda el 2014 fue mi gran año. Sólo espero que el 2015 esté a la altura y lo tiene bien jodido. Odio los años impares. Este año el propósito va a ser seguir siendo inmensamente feliz. No será difícil cumplirlo tampoco, sólo tengo que seguir como hasta ahora.

Besuquis y mis bendiciones.

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¡Feliz Navidad!

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Ahora que es cuando tengo una hija es cuando menos espíritu navideño tengo. Soy la leche…

Mira que yo era una freak de la Navidad, que me encantaba ponerme villancicos aunque estuviéramos en verano… No me lo explico. ¿Qué me está pasando?

Ahora si no enciendo las luces del árbol o del belén, pues no pasa nada. Si no pongo Villancicos, pues tampoco y ¿la comida y cena de Nochebuena y Navidad? Pues comidas normales…

Para Nochebuena sí podemos comer en familia, pero para Navidad… Me toca trabajar y me pierdo el pasar la segunda Navidad con mi peque. Eso es lo que me da más gusanillo, el no comer con mi niña y su padre. Claro que no porque sea Navidad, sino por ser una comida, un momento con mis tesoros… Hasta se me pasó por la cabeza trabajar también la noche de nochebuena en lugar de cenar en familia. ¡Estamos locos o qué!

¿Qué me está pasando? ¿He agotado ya la emoción de la Navidad? ¿Alguien me la ha robado?

Este año he mandado postales Navideñas, como todos los años, pero va a ser el último año (no sé si todos los años digo lo mismo). Habrá 2 ó 3 sagrados, pero los demás se acabaron… ¿Veis? ¿Dónde está mi espíritu?

Y la cosa es que me encanta pasear con la renacuajo, mirar las poquísimas luces que la gente tiene en los balcones, los escaparates… Pero sobre la emoción de las comidas navideñas, nada.

Y luego está el tema de decir: “tengo que empezar a comprar los reyes”, “se me acaba el tiempo y no tengo los reyes”… ¿En serio? ¿Ahora, que es cuando debería defender que los reyes existen a muerte voy y meto la gamba? Y no me vengáis con que es que es muy pequeña y toda esa basura, que con año y pico se entera de más cosas que nosotros…

Necesito un cambio de mentalidad, necesito volver al frikismo de la Navidad, lo necesito de verdad… Ni me sé Villancicos, casi se los sabe mejor mi bicho que yo… ¡Qué desastre mundial! Bueno… ¡Esto tiene que acabar!

¡Feliz Navidad y Próspero año nuevo!

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¡Pobres bichejos!

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Soy anti matar insectos, yo no los mato. ¡Qué no! ¡Qué no!. Vale, vale, hay excepciones, como los mosquitos. A esos sí los mato y disfruto con ello. A sangre fría y luego miro su cuerpo inmóvil y pienso “¡jódete que ya no picas más!” (Si veo sangre) o “a reproducirse en la otra vida, porque en ésta…” y me río (muajajaja, muajajaja, muajajaja)

Las moscas y cucarachas me dan asco matarlas. Me imagino miles de larvas saliendo y retorciéndose de sus tripas aplastadas y rasgadas. En el caso de las cucarachas no sé, pero en el de las moscas sí es así, yo, lo he visto. Es absurdo, pero me siento asesina cuando mato a algún bichejo…

El otro día contraté a un sicario para que matase a una araña que estaba en la habitación de la chiquilla. Se tuvo que encargar JC, quien a sangre fría la mató sin pestañear. Lo peor es que escasos segundos después me suelta, con el cuerpo aún caliente y agonizando, en un trozo de papel de cocina, al entregármelo, “has matado una pobre araña que lo único que hacía era comerse a las moscas y mosquitos”.

Imaginaos mi cara de susto y culpabilidad. Esa misma noche me puse a buscar fotos de la pobre arañita por si tuviera suerte y viera algo incriminatorio para así no sentirme tan mal. Mi resultado fue un fracaso. Mogollón de fotos de arañas y todas las relacionadas con las de mi cadáver hablaban de lo buenas que son. Mi cara, un poema. La culpabilidad aumentando… que si tenía que haberla dejado viva, pero, claro, ¿dónde? Ah, pues la podía haber tirado por la ventana o haberla dejado en el balcón… No sé, eso de tener a una araña cerca por muy inofensiva y útil que sea… Para ahuyentar o matar a los mosquitos ya pago un chisme de esos de la luz y me es muy útil y para las moscas… no necesito a ninguna araña cerca, gracias.

Reconozco que las arañas me dan un poco de repelus. Me encantan y fascinan verlas y ver documentales, pero cuando veo una en la vida real, me entra como un escalofrío por dentro… Es como con los gusanos, imaginarlos arrastrando y devorando un cuerpo sin vida, en descomposición, aprovechando y saboreando hasta el último tejido humano… No, gracias. A mí que me incineren. Bueno…. lo mismo he desvariado un poco, aunque nada raro en mí. Lo que quería decir con este post es eso. ¡¡Pobres bichejos!!

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Otras madres…

Sí se agradece hablar a veces con otras madres, pero no siempre. Donde vivo hay algunas repipis que me miran mal cuando voy al parque sin descansar, con ojeras y con pelos de loca y suspirando porque hoy no puedo más. Porque hoy la chiquilla no para quieta ni un segundo y sólo puedo ir detrás de ella en tensión, temiendo por si se cae y pensando en que hoy no llego, en que hoy no me da tiempo a hacerle la comida y mañana le tengo que dar un potito prefabricado, estando sin trabajar. Vale, vale, fue una vez. Sólo una vez, pero ahora ya noto esa mirada de superioridad, de si yo puedo, porqué tú no… Ahora si me ven por ahí sin la niña me preguntan con rintintín que si voy sola… y yo sólo puedo pensar en ese día.

Veníamos de pasar unos días en casa de mis abuelos, mis tías y mi hermano. De estar con muchas manos de ayuda, que agotaban, a la vez que excitaban, a la ranita. Vamos, un lujo. Es más, hasta nos dimos el gustazo de dejarla “abandonada” con mi familia mientras nosotros nos íbamos a por una cerveza y unas croquetas, después de un lujoso paseo por el Rastro. Nos sentó genial y yo disfruté demasiado.

Pues como la vida misma tiene un fin, el final de ese pequeño paraíso llegó. Nos volvimos a casa, lejos de la familia de ambos y mi marido empezó a trabajar. Me quedé sola con la chiquitota después de mal acostumbrarme y tenía que hacerle comida porque no quise hacerla antes del viaje por si se iba la luz y me tocaba tirarlo todo. Misión imposible.

No me peiné, no durmió siesta y quiso fiesta de noche. Mis ojeras llegaban a las plantas de los pies. Ni me molesté en maquillarme. Un cuadro parecía, pero un cuadro abstracto de mí misma. La niña sólo quería paseo por aquí y por allá. Al final acabé yendo al parque porque no aguantaba ni un segundo más en casa. Error.

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Allí estaban 2 madres con las que había coincidido en la educación maternal. Arregladas, delgadas, maquilladas… Vamos, monísimas de la muerte. Y llego yo… con mi aspecto de andrajosa y para el arrastre. Y me quejo, mientras la niña corre (agarrada de mi mano o a gatas) de un lado a otro del parque y cuando apenas había aguantado ni 5 minutos en el balancín. Yo sólo decía “hoy no puedo, hoy no puedo, hoy no puedo…” Y “llevo un día… Hoy no puedo, hoy no puedo, hoy no puedo…” La contestación fue sencilla, directa y muy clarita. “Pues como todas”, mientras, con esa sonrisita de superioridad balanceaban desde hace más de 30 minutos a sus hijos, los que apenas se habían movido en estos 30 minutos ni para parpadear… Yo sólo deseé que la tierra me tragase.

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Cogí a la niña, fui a comprar la comida para prepararle sus potitos caseros, fui a casa, me puse música de veraneo y me abrí una cerveza y empecé a prepararle las comidas. Liberé a la fiera, dejándole la cocina y el pasillo para moverse a sus anchas y disfruté. Cuando vino el padre de la susodicha, nos fuimos a cenar, pues habíamos quedado.

Ese día aprendí a que cuando viera las cosas “negras” tenía que relajarme. Con una sonrisa todo sale mejor. Pero cada vez que veo a esas madres noto esas miradas de superioridad y no puedo parar de recordar que hubo un día en que reconocí que necesitaba ayuda o acabaría en el manicomio. 😁

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San Tontín

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San  Valentín, San Tontín… Llámalo como quieras, pero el Día del amor, sin duda es. ¿Qué nos pasa en San Valentín? Tú ahora dices: “¿a mí? Nada. Yo no celebro esa fiesta. Esa fiesta es una invención de los centros comerciales. Hoy es un día de consumismo. Yo no quiero a una persona un día, sino todos los días…” Blablabla. Sí, BLABLABLA. Panochadas. Quién no tiene novio/a está deseando tenerlo/a para hacer algo y quien lo/a tiene está deseando que llegue el día para también hacer algo. Nos autoconvencemos de que este día no nos importa, pero es la excusa perfecta para hacer algo distinto, o incluso algo romántico, sin tener vergüenza, pero dando vergüenza ajena.

“¡Pues no! Para mí todos los días son San Valentín” Los Cojones en vinagre. ¿Todos los días le escribes notitas empalagosísimas a tu enamorado/a con la espuma del café? ¿Todos los días le llevas el desayuno a la cama en una bandeja de oro y diamantes? ¿Todos los días preparas cenas afrodisiacas a la luz de las velas con pétalos de rosa recién cogidos del jardín? ¡Mentira! No pongo en duda que lo hagas algún día fuera del 14 de febrero, pero que lo haces todos los días no se lo cree ni Rita la bailaora…

Pues eso, si se quiere hacer algo, perfecto. Estupendisísimo, pero no creo que haga falta ser hipócrita y decir públicamente, esas panochadas el día de antes y que llegue San Valentín y todo el mundo ponga en todos los medios sociales lo que le quiere su pareja porque le ha hecho “X” el día de San Valentín.

P.D.: ¿Yo? La primera XD

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El embarazo

Hoy me han pasado un post sobre cosas que no te cuentan y no creo que anden desencaminadas. Todo embarazo como toda cosa tiene varios puntos de vista. El tuyo, el de la gente que te rodea y el de la gente que malinterpreta tu experiencia, y a esto hay que sumar el factor tiempo que según avanza esta variable la percepción de estos 3 puntos de vista cambia o para bien o para mal.

Posiblemente no sea la persona más indicada para escribir el post, tan solo estoy de 13 semanas y todavía me quedan muchas cosas por pasar, son 40 semanas si no se adelanta o se atrasa, pero de momento voy a ver qué sale. Si puedo ir poniendo mi experiencia.

  • Sueño:

Yo no he necesitado dormir más en ningún momento. Es más, solía echarme la siesta y desde que me quedé me es casi imposible dormir la siesta. Algún día lo he conseguido, pero por norma general no me apetecía. Ahora si, sí he notado que me cansaba y me fatigaba antes. Cosa que no entendía porque no estaba de 8 o 9 meses, sino de 1 mes o incluso menos… pero luego te dicen que es normal, que tu cuerpo empieza a circular la sangre más rápido para generar otra vida y por tanto todo va más rápido.

  • Orina:

Casi desde el minuto cero he necesitado ir al wc con una frecuencia excesiva. Tanto de noche como de día. Al coger más velocidad tu torrente sanguíneo algunos órganos empiezan a trabajar más rápido y mis riñones han sido uno de esos órganos que han empezado a trabajar como si no hubiera fin. Algunos días vas más y otros un pelín menos, pero allá donde vayas, que exista un wc o lo desearás con ganas excesivas.

  • Olores:

Tenía constancia de que algo cambiaba y de que las preñadas cogían manías a los olores, pero siempre pensé que sería manía de ellas, siempre hasta que me quedé. Esto me tardó un poco en aparecer, sobre la semana 5 ó 6 más o menos, pero ojalá hubiese tardado más en salir. Esto sí es odioso. No puedo abrir la nevera, antes era abrirla y salir corriendo al wc y no a orinar… Era infalible. Otra cosa con la que no puedo es con el olor a café. ¡Increíble! ¿Sabéis la cantidad de café que yo tomaba antes? Es cierto que unos meses antes me lo estaba dejando, tomaba mucho café y hubo un día que no me sentó muy bien y desde entonces empecé a tomar menos. Ahora JC no puede ni hacer café, no sólo lo he dejado yo sino que le he obligado a dejarlo a él. Si estamos en alguna cafetería, lo soporto, no me gusta, pero por lo menos no necesito salir corriendo al baño.

  • Tetas:

Para mí esto es un placer, por lo menos por la parte que ya he descubierto. Es una de las primeras cosas que crece y cambia de textura. Sí, yo me toco las tetas, tú también deberías, podrías descartar un cáncer de mama, tanto si eres un macho como si eres una hembra. A los 2 meses ya me había subido 2 tallas y reconozco que creo que ahora gasto incluso una talla más, pero no me apetece comprar otro sujetador todavía. Están más grandes y más carnosas y se nota como las glándulas mamarias empiezan a desarrollarse. Tengo ganas de que llegue un poco de calor para poder lucirlas, ahora hace frío. Ains si me las pudiera queda para mí, para  siempre… ¡Me encantan mis nuevas tetas!

  • Vomitonas:

Cada cuerpo es un mundo. Hay gente que se pasa casi 24 horas vomitando. Yo sólo sé que he tenido mucha suerte. Si habéis visto mi post anterior sabréis que he tenido alguna. Empecé sobre la semana 5 ó 6, no lo recuerdo. Reconozco que he tenido mucha suerte. A mí me suelen aparecer por la noche y alguna que otra vez he tirado la cena entera, pero como mucho una al día. Vomito y me quedo como nueva y con cara de tonta porque al principio se me olvidaba que estaba embarazada hasta que vomitaba, y pensaba “Hostia, si estoy preñada” y enseguida me venía a la mente la palabra masoca. Muchas te van a decir lo típico, en cuanto acabes el primer trimestre se te quitarán. Bueno, mi madre y la de JC estuvieron vomitando hasta casi el final de embarazo cuando estuvieron de nosotros. No puedes ir pensando en lo peor, al menos yo pienso así. De momento las tengo, cuando se marchen será excelente, pero no me pienso amargar porque yo vomite una vez al día y cierto es que ahora vomito en un tiempo más espaciado y por su puesto esto es un placer.

  • Incontinencia urinaria:

Yo todavía no he pasado por este punto, por supuesto espero no pasarlo. Sólo una persona me ha dicho que ella tuvo problemas de incontinencia. Posiblemente haya sido la única persona sincera. Llevaba siempre en el bolso una bragas de recambio y toallitas húmedas para limpiarse. Hay un montón de ejercicios que se recomienda hacer para endurecer la musculatura de la pelvis para evitar las perdidas tanto antes como después del parto. Yo ya los estoy haciendo, si hay alguna posibilidad de evita la salida incontrolada de orina, que me pille confesada.

  • Pelo:

Yo sí he notado como se me cae el pelo mucho menos. Dicen que una vez des a luz se te cae una burrada y que cuando dejes de dar el pecho, se te caerá mucho más.

  • Hormonas:

Yo todavía no había notado este factor, ni estaba  más tierna ni más repelente, lo normal. Hasta ayer. Vamos, yo no sé si fueron las hormonas, pero algo seguro que tuvieron que influir. Ayer tuve mi primer examen de la UNED y lo llevaba bien. Hice el examen rápido. Lo repetí como 3 veces. Volví a repasar cada suma, cada multiplicación, cada apartado (el examen era de matemáticas) y aún así fallé una pregunta. De la forma más tonta. No sé porqué marqué el cero, en lugar de marcar el menos infinito. Este fallo tonto me ha evitado que consiga la MH y por tanto que el año que viene me descuenten de la matrícula el precio de una asignatura. Bueno, pues por eso me pasé casi todo el día llorando. Si no son las hormonas, ¿qué es?

  • Consejos:

Es curioso como la gente cuando se entera de que estás en cinta te da mil consejos y muchos son absurdos, otros son obligaciones más que consejos. Yo digo “sí, sí, claro” y luego hago lo que me dé la gana. Así soy más feliz.

  • Preguntas:

Cuando publicas la noticia de que estás embarazada tienes que estar preparada para ciertas cosas y cuestiones de las que no te vas a poder librar:

– “¿De cuánto estás?”

– “¡Ya se te nota!” (esto te lo van a decir aunque estés de 1 día)

– “¿Sabes el Sexo?”

-“¿Habéis pensado ya en nombres?”

– “¿No nos vas a decir el nombre hasta que nazca? ¿Por qué?”

– “¿Queréis saber el sexo?”

– “¿Nos vais a decir si es niño o niña?”

– “¿Fue buscado? y ¿cuánto tardaste en quedarte?”

-“¿Cómo te enteraste?”

– “¿Vomitas? y ¿tienes antojos?”

Yo reconozco que no tengo paciencia, pero precisamente no son cosas que me preocupe, las contestas una y otra vez y casi si alguna persona no te pregunta alguna de esas cuestiones se la dices tú de forma gratuita, estás tan acostumbrada a contestar una y otra vez lo mismo que ya te sale incluso sin que te pregunten.

Una cosa está claro, no todo es de color de rosa, la vida no es de color de rosa, no esperes que lo sea un parto, pero cada embarazo es un mundo, cada persona es un mundo y por tanto cada experiencia es única.

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Sabores

Si eres aprensivo, ¡apártate!

Una de las cosas que estoy descubriendo con mi parásito es el tema de los sabores. No es que me haya cambiado la percepción de los sabores y lo que antes le sacaba un sabor ahora le encuentro otro, sino que un mismo alimento tiene dos sabores distintos. Existe el sabor de los alimentos cuando los engulles y el sabor de los alimentos cuando los vomitas. A mí me parece importante, porque aprendes a valorar los alimentos por el antes y el después. Es algo curioso que he pensado que podría ser útil a bulímicas…

Ejemplos:

  • La mandarina. Es un alimento que he eliminado de mi dieta por lo mala que está cuando ya ha pasado por mi estómago y vuelve al exterior por la vía errónea. Tiene un sabor fatal. Horrible. Amargo 100%.
  • La lechuga o símil de ensalada. No es que sepa mal, en este caso es que es incómodo de devolver. Se quedan los trozos de hiervajo pocho por los dientes y pierdes todo el glamour.
  • El colacao o agua. Me explico. En este caso si ha pasado un tiempo no pasa nada, pero sino… El agua cuando sale, no sabe y el colacao sabe a colacao, pero yo no recomiendo beber líquidos cuando tienes el estómago un poco revuelto. Hay en muchos sitios que te dicen “pega tragos cortos para quitar la angustia”. ¡Error! Conforme entra, sale y en forma de cascada con presión. Igualito que en los dibujos animados o que en las pelís de coña. Como si tuvieras una manguera en el esófago. Igual y muy desagradable.
  • Palomitas. Éstas no saben cuando salen, pero si las comes bebe líquido también o cuando salgan será una masa y te hará polvo la garganta. Vomitar palomitas solas, casi sin líquido, es como pasarte una lija por la garganta. Muy molesto incluso algún día después.
  • Tomate de ensalada. El tomate no me disgusta ni el sabor, ni la textura, pero cuando lo arrojas sale con su color, rojo, y es desagradable ver que estás vomitando algo en ese color. Llega un momento en que, si no te acuerdas que has tomado tomate, te puedes asustar pensando que estás vomitando sangre y hasta que caes en lo que has tomado, pasas un ratito mal.
  • Limón y nada. Esto es una cosa rara. Cuando entra sabe bueno, pero cuando sale está muy bueno. Se te queda un saborcito muy agradable en la boca. Esto me resultó muy curioso.
  • Pan Tostado. El pan tostado es una de las pocas cosas que me apetece comer después de tener el estómago un poco revuelto. No me sienta mal y por tanto me resulta agradable. Pocas veces he vomitado el pan y si lo vomito es por agentes externos como los olores.
  • Carne. La carne es una de las cosas que no me atraen mucho y mira que yo antes de mi parásito me consideraba muy carnívora. Como mucho me voy a por el pavo o el pollo, cosas más insípidas, porque llega un momento que no me apetece ni cocinarlo. Una vez fuimos a una hamburguesería y a los dos bocados ya tenía una angustia incontrolable. De eso que no te da tiempo a ir al wc, ni a sacar las bolsas que llevo en el bolso y pasan unos segundos hasta que decides salir corriendo hacia la calle. La hamburguesa era de ternera. Ahora, salvo en el McDonalds, ya no pido hamburguesas, sino sandwich mixtos, como mucho.
  • Luego hay alimentos que saben igual cuando entran que cuando salen, como el queso de cabra. Es como si lo comieras dos veces.

Ahora mismo no recuerdo qué más cosas me llamaron la atención, si me acuerdo lo mismo voy ampliando el listado de alimentos, que seguro que interesantísimo para mucha gente… XD

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FELIZ, ¡FELIZ AÑO NUEVO!

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12/12/12

Saborearé este día porque no viviremos otra fecha igual… ¡Oh! ¡wait! Si lo que no viviremos es ninguna fecha pasada. Menos mal que nos quedan más por vivir…

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